Mofaz indicó que "hay que estar muy alerta" y añadió que en los
próximos días representantes de la ONU y del Ejército israelí
examinarán las líneas exactas de la frontera internacional con el
Líbano y, si fuera necesario, se ajustará su despliegue.
Entretanto, el Ejército israelí se seguía desplegando hoy -al día
siguiente de la retirada- en el norte de su país, lindante con el
sur del Líbano.
Según Mofaz, "el Ejército israelí salió del Líbano (en la
madrugada de ayer miércoles) de forma apropiada y sin víctimas en
sus filas, pese a que fue una retirada bajo fuego" del grupo libanés
pro iraní Hizbulá (Partido de Dios), que se hizo con el control de
la zona abandonada en el sur del vecino país árabe.
El general señaló que en los combates murieron al menos doce
guerrilleros del grupo chií Hizbulá, que se hizo además con
armamento que dejaron en el terreno soldados israelíes y milicianos
del Ejército del Sur del Líbano (ESL), aliado de Israel.
El comandante jefe del Ejército israelí subrayó que era
importante que sus tropas salieran en una operación rápida, en la
oscuridad y antes de que aclarara, y que no se justificaba que los
soldados pusieran en peligro sus vidas por armamento que quedó sobre
el terreno.
Por último, Mofaz advirtió de que "no recomiendo a nadie,
incluidos los palestinos, que saquen conclusiones equivocadas sobre
la capacidad de respuesta del Ejército israelí".
A este respecto, el conocido periodista palestino Daud Kutab se
pregunta, en una columna que publica hoy el diario israelí
"Jerusalem Post": "¿Cómo podemos convencer a la gente de que la
resistencia no violenta funciona, cuando vemos que la resistencia
armada (del Hizbulá) da resultado mientras las negociaciones
fracasan?".
En cuanto al Líbano, Israel reconoce su soberanía sobre la
totalidad de su territorio, pero exige que Beirut garantice una
frontera segura y, si esto no se consigue, el Ejército israelí está
preparado para una serie de respuestas y represalias.
Así lo avisaron en los últimos días el primer ministro israelí,
Ehud Barak, y también el propio Mofaz, el ministro de Asuntos
Exteriores, David Levy, y otros gobernantes, que responsabilizaron a
los Gobiernos libanés y sirio del mantenimiento de la calma en la
frontera.
Es decir, si se dispara desde el sur del Líbano contra el norte
de Israel, el Ejército israelí lanzará de inmediato una represalia
contra intereses libaneses, sirios e incluso iraníes en todo ese
país árabe vecino.
Para defender las fronteras, el Ejército israelí decidió instalar
posiciones fortificadas en las propias localidades del norte de su
territorio, donde sus más de 250.000 habitantes han sido a menudo
blanco de ataques desde el sur del Líbano, en particular de cohetes
"Katiusha" disparados por el Hizbulá.
Los comentaristas militares señalan hoy que el Ejército israelí
tendrá más tropas al sur, preparadas para responder con nuevas
técnicas, así como con gran rapidez y movilidad, mientras mantiene
un "perfil bajo" en la frontera misma.
Ante esta nueva situación, el comentarista militar del
prestigioso diario israelí "Haaretz", Zeev Schiff, llega a la
conclusión de que "la retirada del Líbano no supone el fin del
conflicto".